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Pausílipo

 
Encargado: Omar Ureña 
Distrito de Las Tablas
Corregimiento de Las Tablas Abajo.  
Teléfono: (507)994-9062.
Horario:
Martes a Domingos de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. 

 
Entrada General:
              Adultos y Turistas: B/. 0.75
              Niños: B/.0.25
              Grupos Escolares: B/. 5.00 

Propiedad que poseyó el Dr. Belisario Porras Ubicada en  el distrito de Las Tablas,  Corregimiento de Las Tablas Abajo. Nombre de origen griego que se le daba a unas colinas que rodeaban la ciudad italiana de Nápoles, fundada por los griegos hacia el año 600 a. c.  y donde según cuenta la historia se enterró al poeta romano Virgilio, autor de LA ENEIDA.

Este nombre lo toma Porras Después de regresar de Europa, registrando esta propiedad el 16 de agosto de 1895 con el nombre de El Pausílipo ya que anteriormente llevaba el nombre de EL GUÁCIMO. 

Lograr la puesta en valor de El Pausilípo era un verdadero reto, más cuando la antigua finca es actualmente uno de los sitios mas ligados a la historia personal y política de ese gran panameño, quien fuera el verdadero artífice y arquitecto de nuestras mas caras instituciones republicanas. La puesta en valor El Pausilípo era necesaria, porque esa vieja herencia jugo un papel preponderante en la conformación de la obra de gobierno que nos legara el Dr. Belisario Porras ya que fue precisamente allí en contacto intimo con la naturaleza donde el iba a encontrar las energías necesarias para hacerlas una realidad. El papel que jugo El Pausilípo en la intensa y agitada vida del caudillo liberal el lugar de remanso de su vida en su carrera tormentosa en donde innumerables fueron las veces que se recogió en ella a pasar los temporales de la política, de las duras horas, de las desilusiones y donde recurría a reponer energía.

Porras adquirió la propiedad de su finca Campestre El Pausilípo por la década de 1880 cuando llego a su pueblo natal después de regresar de Europa donde había ido a perfeccionar sus estudios. Allí, en Las Tablas recibió la visita de las jóvenes hijas del finado José Maria Barrios, quienes habían llegado para solicitarle que el como hombre de leyes que era se ocupase de los arreglos judiciales pertinentes a la herencia paterna que de derecho les pertenecía. Porras acepto gustoso este caso que a la postre iba a ser también su primera incursión en los tribunales de su región natal.

Poco tiempo después, el caso fue resuelto a favor   de sus jóvenes clientes, quienes al no poseer dinero constante y sonante para `pagar los honorarios de su abogado tuvieron que hacerlo entregándole 100m vacas criollas las que pusieron en grandes aprietos a su nuevo propietario puesto que este carecía de un potrero donde los rumiantes pudieran pastar con tranquilidad. En primera instancia, alquilo un terreno en las inmediaciones de pueblo, hecho que le resulto muy enojoso, razón por la cual decidió comprar una propiedad rustica, con el inconveniente que tenia una enorme zanja. después de haberla comprado inicia la reforestación de las riveras de la zanja denominada Juan Díaz, sembró entonces mas de 5 mil árboles en las riveras de esta quebrada entre los que se encontraban corotues, higuitos, higuerones, harinillos, cedros y espaves. Al cabo de 3 años al regresar a la finca pudo observar con satisfacción como los árboles habían crecido enormemente y se había aumentado considerablemente el caudal de las aguas de la quebrada. Esto le valió el que los campesinos de la región lo compararan con Dios puesto que sabia hacer hasta ríos.

El 2 de abril de 1889, Belisario Porras firmo contrato en la ciudad de Panamá con el Sr. Abrahan Madariaga natural de Cuba pero vecino de Las Tablas para que este construyese en su potrero de El Guácimo una casa de habitación de adobes madera y tejas y contigua a estas una cocina, una caballeriza y cuartos para mozos y criados. La casa tendría tres paredes de este a oeste de 16 metros de largo y cuatro paredes de 9 metros de largo de norte a sur; el muro tendría el espesor que permitieran los adobes y en ella tres puertas grandes, 6 medianas, 2 pequeñas y tres ventanas. Un corredor radiaría la casa en todas sus dimensiones y tendría dos metros de ancho. El mismo se sostendría sobre bases de piedra y trabajos de albañilería sólida de cal y canto. El piso de las habitaciones seria de madera y el de la sala comedor y corredor seria de simento romano. El acceso a la casa se haría a través de 4 escaleras de piedra y simento romano orientada según los cuatro puntos cardinales. Entre otras cosas Madariaga también se comprometía a construir un desaguadero de simento romano alrededor de todo el perímetro del corredor para dar salida a las aguas que cayeran del techo.

Ese mismo año de 1889 también firmo contrato con los señores Samuel Rostrup y Genaro Ibérico uno de los más cotizados carpinteros y ebanistas de la capital. En  1889  es nombrado regenerador en la legación de Colombia en Roma deja encargado de los asuntos de la Construcción a a los Señores Ezequiel Villarreal y Juan Muñoz. Los trabajos de la construcción de la Casona de la Finca pudieron haberse concluidos en el mes de abril de 1890. El Dr. Porras regresa al Istmo el 10 de agosto de ese mismo año y sufre algunos reveses judiciales en los tribunales de la ciudad Capital los que trastocan su tranquilidad y opta así por retirarse a su finca de El Guácimo a dedicarse con ahínco a la ganadería, producción de licores y azúcar del país.

Con esta faena agropecuaria e industriales alcanza un éxito económica inusitado; para el año de 1893 su finca estaba catalogada entre una de las mas prosperas de Panamá. El 16 de agosto de 1895. Porras registra la propiedad rustica de su finca ante el Señor Manuel Azcarate, notario segundo del circuito de Panamá. En 1905 los conservadores decidieron eliminarlo políticamente privándolo de sus derechos ciudadanos y en ese periodo de su vida lleno de intensas frustraciones y desengaños busco nuevamente el refugio y seguridad que le brindara su finca El Pausilípo y hacia a ella se dirigió. En 1906 gracias a la gestión del Dr. Pablo Arosemena rehabilita su condición de panameño. Noticia que recibió aquí en El Pausilípo.

La casona solariega de El Pausilípo su renovada arquitectónicamente durante la primera gestión presidencial del Dr. Porras. Por algunas referencias orales y documentales, se dice que para esa época la finca contaba con fluido eléctrico, facilidades sanitarias, acueducto por gravedad y servicio de telégrafo.
Durante los años  en que Belisario Porras ocupara la presidencia de la Republica fueron muy frecuentes las visitas a El Pausilípo. En estas memorables ocasiones, la finca abría sus puertas para acoger a gente de diversas extracciones sociales allí se reunían sencillos campesinos de la región, políticos de gran renombre, embajadores y diplomáticos de muchos países de orbe; además, bajo los aleros acogedores de la casona se celebraron varios consejos de estado en los que se dirimieron importantes `problemas concernientes a asuntos trascendentales para nuestro país; es decir que la Presidencia de la Republica fue trasladada a la histórica finca en repetidas ocasiones.

A la muerte de Porras acaecida el 28 de agosto de 1942 la propiedad de El Pausílipo paso a su esposa doña Alicia Castro de Porras y a sus hijos mayores que aun vivían.

Para la década de 1950 los propietarios de El Pausilípo fraccionaron la propiedad que a su inicio contaba con 200 hectáreas de terreno y la vendieron a particulares. El abandono de la vieja casa de adobes se hizo cada vez más evidente; el acceso en la estación lluviosa era imposible debido al estado en que se encontraban los caminos. Sus salones no acogieron más a los familiares del caudillo ni a los visitantes distinguidos ni a los viejos amigos de la región. Los aposentos pasaron a ser depósitos de apero de labranza, de piensos para el ganado y de granos alimenticios. La gente de las inmediaciones solo llegaban a El Pausílipo a sacar agua del viejo pozo artesiano y a recoger ciruelas durante el verano. Después de casi tres décadas de abandono la ruina y la desolación hicieron mella en el viejo caserón.

La casa principal y parte del terreno fue adquirida por los descendientes de Don Moisés Espino amigo y compadre de Belisario Porras.  

En 1976, gracias a la acción mancomunada de los Municipios de la Provincia de Los Santos la vieja casona ya abatida por los años y por la desidia del hombre más dos hectáreas de terreno adyacente pasaron a formar parte de los patrimonios de la nación panameña. La Dirección Nacional de Patrimonio Histórico se encargó del Proyecto de su  “puesta en Valor” para convertirlo en un parque histórico como homenaje a la portentosa obra del gobierno del ilustre caudillo liberal para que sirviese de paradigma a nuestras generaciones presentes y futuras, en beneficio  de una patria cada vez mas libre y soberana.

En 1977, se iniciaron los trabajos de restauración de la casona de El Pausilípo. Previamente se había levantado el levantamiento arquitectónico de la planta y la fachada del inmueble por el arquitecto Eloy Chan funcionario de la Dirección de Patrimonio Histórico y el Arquitecto Demetrio Toral en su calidad de secretario de la comisión nacional de Arqueología y monumentos históricos quien fue el encargado de supervisar los trabajos.

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