En el Día del Maestro

 

Panamá, 1 de diciembre de 2017. Los senderos de la educación son un mundo sorprendente que el buen docente va descubriendo para sus alumnos. Son caminos por los que lleva de la mano a sus estudiantes por la creación, el descubrimiento, la imaginación, la comprensión, el pensamiento, incluso, la ilusión porque sin la ilusión el conocimiento no tiene sentido y el maestro sabe imprimirle sentido a cada enseñanza.

En el Día del Maestro queremos honrar a aquellas personas que tienen el trabajo de formarnos y hacernos cada vez mejor.  Los docentes van dejando huellas en cada corazón. Sus saberes van tejiendo el respeto, la simpatía, la paciencia, el dinamismo, las diferencias y las formas que componen el mundo. El tiempo que dedica con amor es un tiempo para interrogar la vida y su diversidad.

Ser maestro es saber centrar la atención en las necesidades e inquietudes de los alumnos; es planificar, potenciar  y generar ambientes de aprendizajes; sabe trabajar en colaboración para propiciar la cooperación y la solidaridad; pone énfasis en las competencias de sus estudiantes.

Ser maestro es  dejar huellas en la vida de las personas; una huella que siempre llevaremos como una imagen positiva del que nos enseñó a leer y pensar el mundo; una imagen que nos recordará e inspirará para tener motivos que nos iluminen como un faro.

Porque enseñar es despertar el deseo por aprender, de apasionarse por comprender y pensar la vida; porque educar es enseñar buscar en las cosas más insignificantes la grandeza de la naturaleza; porque la educación es la forma de cambiar a las personas que trabajarán para cambiar el mundo, por eso y mucho más, felicitamos a todos los maestros, hombres y mujeres, en el Día del Maestro.

 

 

Juan Francisco Guerrero

Director General Encargado

Instituto Nacional de Cultura